Foto: Associated Press- Con la lámpara de aceite, los franciscanos piden a los líderes mundiales un esfuerzo por la paz

La basílica de San Francisco fue el escenario en el que Santos dio en relevo a Merkel la lámpara de aceite con la que los franciscanos piden a los líderes mundiales un esfuerzo por la concordia y que él recibió en 2016 por la paz con la guerrilla.

Por eso en su discurso recordó aquellos acuerdos de pacificación, controvertidos en Colombia, y dejó claro que “no siempre las causas más justas, no siempre las causas más humanas son las más populares, pero son las únicas por las que vale la pena luchar”.

Lo dijo, confesó, porque lo vivió en “carne propia”, en alusión a las críticas que recibió por ese proceso con la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pese a zanjar “un conflicto armado interno” que provocó “cientos de miles de muertos y millones de víctimas”.

“No obstante, nunca faltan aquellos que añoran la guerra, o que privilegian la venganza sobre la reconciliación”, recriminó Santos, Premio Nobel en 2016 por este mismo logro.

El presidente, que concluirá su mandato en agosto, destacó de Merkel sus esfuerzos por la acogida de refugiados y su rol de “baluarte” de “la paz y la convivencia” en la Unión Europea.

“Usted, apreciada canciller, representa esos principios que deben servir de antídotos en un mundo donde surgen, con peligrosos bríos, los fantasmas del nacionalismo, del fundamentalismo, del racismo, del populismo y la intolerancia”, advirtió Santos.

La mandataria alemana recibió esta simbólica lámpara de aceite, réplica de la que ilumina la tumba del santo de los pobres, por su “respeto a la promoción de la persona y su libertad, su esfuerzo por construir una comunidad capaz de acoger y valorar las diferencias”, destacó el custodio del convento, padre Mauro Gambetti.

Fuente: EFE